<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704</id><updated>2011-09-21T15:08:53.031+02:00</updated><title type='text'>122 días</title><subtitle type='html'>Sueños en desesperación. Amanaceres silenciosos. Todo lo que un alma humana puede llegar a ocultar.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>14</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-4628602251566949068</id><published>2011-07-29T21:24:00.002+02:00</published><updated>2011-07-29T21:42:36.338+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Algunas cosas nunca cambian. Y ya suele decirse así, cuando por más que intentemos olvidar el pasado, esa sensación de aislamiento siempre aparece. Son solo momentos puntuales que le hacen a uno estar sobresaltado cuando le intentan hablar, o hasta poner esa cara de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿te pasa algo?&lt;/span&gt;, pero no sueles contestar. Quizás porque es algo que no había ocurrido todavía, o que puedes intuir. Esas cosas que llevas en la mente guardadas en un cajón y que no sueles mirar, pero que de vez en cuando te pinchan, y tu humor cambia y no sabes porqué.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Quizás si pudiera uno realmente acercarse y preguntar el porqué, la cosa no sería tan grave, ya que a veces hacemos un mundo de un grano de arena. O quizás en vez de un grano es un camión entero que nos la echa encima y nos sepulta mientras nuestros miembros intentan al principio con fuerza y luego ya es imposible abrirse camino hacia la salvación. Te ahogas en tu propio ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo me dijeron que esto podría pasar, y yo dije que ya estaba acostumbrado a estar solo, y me contestaron "Yo sé porqué lo digo". Lo que yo no dije es que yo no puedo obligar a nadie a hacer nada que no esté dispuesto a hacer por sí mismo, y quizás, bueno, más que seguro yo soy el que se lo ha buscado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que bueno, por el momento ya se ha pasado otra situación más, y volverán en un ciclo continuo  en el que ya no habrá ninguna pregunta, solo la certeza de que cuanta menos implicación, menos puedes esperar, y sobretodo mejor para la otra parte para la que seguro que tú solo eres un grano de arena.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-4628602251566949068?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/4628602251566949068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=4628602251566949068' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/4628602251566949068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/4628602251566949068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2011/07/algunas-cosas-nunca-cambian.html' title=''/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-3652097898426118592</id><published>2011-06-15T23:58:00.003+02:00</published><updated>2011-06-16T16:13:34.406+02:00</updated><title type='text'>LUNA NEGRA</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Su determinación no era la de apenas cinco minutos antes. Estaba allí plantado, mirando hacia abajo. Su cuerpo temblaba, su respiración iba al mismo ritmo que su corazón  latiendo muy deprisa. Su mirada se perdía en aquel paisaje cubierto de sombras y con luces intermitentes que aparecían de vez en cuando junto al ruido de los motores y el traqueteo sobre el asfalto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche no había estrellas, y hasta se podría decir que no había luna ya que aparecía cubierta con una neblina negra que apagaba aquella luz blanca y que tanta paz le había dado por las noches. Ahora su mente era un tumulto de pensamientos que no se detenían, entre la impotencia, la tristeza, pero sobretodo la culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo como aquello estaba ya consumiendo lo poco que quedaba de él y que había tenido la esperanza de conservar, pero se daba cuenta de que esa felicidad, esa tranquilidad que anhelaba nunca le llegaría. Cuando parecía que lo iba a conseguir siempre pasaba alguna cosa, y atrás había dejado esas personas, esas situaciones incómodas en las que el vacío se hacía a su alrededor y parecía succionarle como un agujero negro y a la vez repelía todo lo demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los ojos ya comenzaba a aflorar la humedad que parecía extenderse por cada uno a fuerza de no mantener los párpados quietos mientras la tensión le obligaba a apretar la boca como si quisiera cerrarla para siempre. Dentro de ella, un amargo sabor parecía recorrerla lentamente mientras la respiración por sus fosas nasales expulsaba la mucosidad líquida que se iba formando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paisaje que veía comenzó a hacerse borroso, tal como si estuviera mirando desde debajo del mar y sintiera toda aquella agua rodeándole. Se levantó las gafas y se restregó las manos por ellos mientras gemidos apenas confundidos con susurros intentaban aliviar su corazón. Pero sabía que ya nada lo podría hacer. Recordaba las siluetas, aunque no las caras. Las veía negras como si ya no quisieran siquiera molestarse en querer mirarle o dirigirle la palabra, y lo duro era que sabía que tenían razón, que él mismo se lo había buscado y que nada podría ya cambiarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo estaba hecho. La presión de sus mejillas se tensaba mientras comenzaban a aflorar cada vez más lágrimas incapaz ya de contener el llanto, un llanto que intentaba ahogar y que a la vez era liberador, liberador de los problemas, liberador de la tristeza, liberador de la culpa y sobretodo liberador de la vida que dejaba atrás mientras su cuerpo se sumerjía en esa burbuja de aire que lo llevaba irremediablemente hacia el duro y frío asfalto que le esperaba 15 metros más abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su último pensamiento fue para lo que dejaba atrás, o sea, absolutamente nada. Que gracia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-3652097898426118592?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/3652097898426118592/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=3652097898426118592' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/3652097898426118592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/3652097898426118592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2011/06/luna-negra.html' title='LUNA NEGRA'/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-6541455084474696372</id><published>2010-12-24T22:35:00.002+01:00</published><updated>2010-12-24T22:40:05.130+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cerró los ojos y sintió como se le ensombrecía el rostro en la oscuridad parcial que le envolvía. Un maremoto húmedo intentaba atravesar los párpados y sentía como las pupilas se iban humedeciendo, pero ahora no quería dejar escapar las lágrimas como había hecho esa misma tarde al intentar hablar, al intentar explicarse ante una situación en la que él no había tenido nada que ver, sino simplemente apartado, igual que se quitan las malas hierbas de un jardín, o se lanza a la basura las hojas que se están pudriendo de la lechuga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que se decía para calmarse es que ya no habría oportunidad de que volviera a pasar nada de eso. Lo peor era el cambio de humor que se estaba gestando dentro suyo. Se hacía más irritable con las personas que tenía cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se decía que en unos días esto se le habría pasado, pero la verdad es que le había dolido demasiado esta vez, y aunque tuviera que levantarse cada día y seguir adelante, sabía que nada iba a seguir siendo igual, con nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía más cosas de la que preocuparse en ese momento, pero las otras ya no dependían tanto de él, aunque había una concreta que sí y ya había desechado, al igual que estaba haciéndolo mentalmente con otras ocasiones, y que le permitiría tener casi un día completo para él para dar un aire nuevo a su cabeza que poco a poco parecía apretarse más y más impidiéndole pensar con claridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que esperaba que fuera su última salida. La vuelta ya no tenía ningún sentido. Quizás para algunas personas sí, bueno, para dos seguro, alguna otra quizás un poco menos, y las demás a la semana ya se habrían olvidado de que alguna vez había existido ese chico larguirucho que se mordía las uñas y que había tenido sus propias ilusiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió los ojos, y se dispuso a levantarse no sin antes fijarse en el reloj de la pantalla que marcaba las 22:40 y en el calendario que tenía detrás y que mostraba el día 24 de diciembre del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos no tendría que conseguir uno nuevo para el 2011.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-6541455084474696372?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/6541455084474696372/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=6541455084474696372' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/6541455084474696372'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/6541455084474696372'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2010/12/cerro-los-ojos-y-sintio-como-se-le.html' title=''/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-4606348872774344459</id><published>2010-04-16T20:34:00.004+02:00</published><updated>2010-04-22T17:14:57.390+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En un mundo en medio de tantas palabras, su vida descansaba en frío mármol. No era que buscara el reposo que todos los muertos quieran o no tienen algún día, solamente oía, más que escuchaba, aquellos vocablos que formaban frases, que se fundían en medio del ruido y del ambiente cargado de cigarrillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su boca masticaba con cierta satisfacción una caña rellena de crema y recubierta de chocolate crujiente, mientras a su lado tenía ese café con aroma de caramelo todavía humeante. Las arterias se le inundarían de aquellos hidratos de carbono condensados en un montón de glucosa que recorrería su cuerpo disparándole la pesadez y disminuyendo los latidos del corazón. Por eso necesitaba el café para compensar, porque sabía que si no hacía algo era capaz de cerrar los ojos para nunca más despertar: un sueño eterno que le acompañaría de la mano a través de imágenes familiares o no pero presentes en algún momento de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró el reloj al fondo de la pared, redondo, con los bordes de madera y el fondo blanco donde las manecillas marcaban poco más de las seis y media. Tenía igualmente uno en la muñeca de la marca Swatch con tres esferas que nunca había sabido para que servían, pero no era momento de bajar la vista, de parecer impaciente, ya que el lugar a donde tenía que volver, donde estaba día a día, hora tras hora, semana a semana, y así durante los anteriores 4 años, le iba a esperar. Su silla seguiría vacía hasta que de nuevo se sentara sobre ella, su pantalla seguiría parpadeando con el salvapantallas del sistema Windows hasta que él moviera el ratón y tuviera que introducir de nuevo la contraseña. Aspiró el humo, y un tenue suspiro salió de sus labios con sabor a chocolate. Cómo echaba de menos el fumar, como aquel aire caliente impregnado de sustancias con efectos poco saludables para su salud, para la salud de los demás, recorrían su garganta y se abrían paso hacia su interior, como el pulso se relajaba y saltaba, como le temblaban las manos cuando esa sensación era lo único que sentía cuando por su cuerpo hacía ya muchas horas que había ingerido algo de alimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su vista se le iba muchas veces al movimiento que hacía la puerta al abrirse y entraba o salía la gente, y no podía evitar examinar de arriba abajo aquellos cuerpos femeninos, admirando como las curvas destacaban con esa ropa que cada vez iba siendo más ajustada y menos abultada ahora que venía el buen tiempo y la primavera se abría paso a través de unos cielos todavía grises.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía le quedaban unos minutos de soledad entre la indiferencia del resto de clientes. Sacó una servilleta del porta servilletas de marca Coca cola y se limpió los restos de chocolate y pasta que le habían quedado al apurar el último trozo de aquel apetitoso y rico dulce, y tomó la taza con el café al que había puesto sacarina para que no subiera tanto y removió de nuevo con aquella cucharilla de metal, odiaba esas que venían en los sobres de plástico desde que casi se había asfixiado con una cuando hacía el tonto de adolescente. Sorbió un poco y dejó que el líquido caliente acabara por derretir los restos anteriores dentro de su boca y los arrastrara hacia abajo con el aumento de su temperatura corporal a medida que lo iba sintiendo. Dejó la taza blanca en el correspondiente platito y se recostó en la silla observando de nuevo la puerta y a la gente caminar detrás de las enormes cristaleras que mostraban el paseo y los coches con sus interminables ruidos de motor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tardó en verlo acercarse e instintivamente tocó con el pie derecho el maletín que descansaba a su lado mientras abría la puerta y después de echar un breve vistazo al entrar se dirigía hacia donde le esperaba sentado, con ese aspecto informal y poco destacado al igual que mucha otra gente. Solo lo conocía por señor Rovira, y era éste quien se había puesto en contacto con él hacía ya dos meses y parecía que lo sabía todo de él, sobretodo de ciertos impagos con ciertas personas en común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de saludarse él puso el maletín negro sobre la mesa y sacó un sobre que le entregó, a la vez que el otro le entregaba otro parecido pero con el membrete marcado con lo que parecía un dibujo a mano de una isla con palmera tropical en medio. Él ya sabía lo que contenía: un pequeño grueso de billetes de 50 euros con algunos de 20 y de 10, junto a otro sobre más pequeño con una lista de nombres y ciertos aspectos financieros específicos para cada uno. En total 880 euros mensuales por romper la directiva europea 95/46/CE relativa al tratamiento de datos personales sobre ciertas personas que utilizaban su compañía para abrir ciertas cuentas en bancos con dinero no del todo lícito. Él se conformaba con poco, pero no podía hacer otra cosa, y así podía respirar un poco más tranquilo. Porque para ser sincero, temía más que le cortaran lo que le hacía ser hombre que pasarse una temporada a la sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el nuevo sobre dentro del maletín y descansando al costado de su asiento volvió a acercarse la taza a la boca, que ya casi estaba templada, mientras observaba como el señor R. le pedía un Nestea, un té helado de marca, a la camarera, y mientras esperaba comentaban lo crudo que lo tenía el Madrid tras su fiasco en el Bernabeu para intentar ponerse a la altura del Barcelona. Cuando ella le trajo el té lo pagó y con una leve sonrisa se despidió mientras abría la botella y bebía de ella ya fuera del local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acabó el café, saboreando los últimos restos y dejándose llevar por su aroma y su sabor mientras intentaba bajar los latidos que su corazón había hecho aumentar debido a su nerviosismo. Tras dejar la taza nuevamente sobre el plato se levantó y se dirigió también a la salida y de vuelta a su rutina diaria.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-4606348872774344459?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/4606348872774344459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=4606348872774344459' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/4606348872774344459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/4606348872774344459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2010/04/en-un-mundo-en-medio-de-tantas-palabras.html' title=''/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-4579898309639434532</id><published>2009-05-05T18:37:00.004+02:00</published><updated>2009-05-13T17:05:09.074+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Recuerda ese día. La sensación de soledad que te envolvió. De lágrimas contenidas en la mirada. De como tu cabeza parecía pesar más de lo normal y tus pies apenas se levantaban del suelo al andar. Recuerda ese momento. Como tu corazón se hizo añicos tan solo con una palabra y como las que salieron después de los tuyos no hacían más que aumentar la distancia que os separaba. Recuérdalo, porque son sentimientos, sensaciones que quedaron ya grabadas dentro de ti, aunque muchas veces las niegues. Forman parte de quien eres, de como temes que de nuevo te hagan daño. De como bajas la mirada tímida cuando parece que estás de más. De como la felicidad que una vez sentiste quedó olvidada tal día como hoy, aunque no te venga a la mente si era jueves o viernes. ¿O quizás miércoles? Podrías saberlo seguro, pero no quieres mirar el calendario, no quieres retroceder ese tiempo atrás porque te sientes más seguro de esta manera. Tiene gracia, crees que estás más seguro cuando eres la persona más perdida que conozco. Tu mirada se queda apagada al mirar a la gente, al mirar lo que te rodea como si nada de lo que hay más allá de ti pudiera existir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel día moriste. Pero no fue algo físico, ya que todavía estás respirando aquí y ahora mientras no puedes mantener tus ojos del todo abiertos por culpa del cansancio. Te hicieron daño, o quizás te lo buscaste tú.  Sabías a lo que te exponías y sabías lo que iba a pasar. Quizás solo buscabas la manera de no arrepentirte más tarde de no haber hecho nada, pero al hacerlo quizás simplemente quisiste acabar con todo lo que te hubiera podido dar algo de felicidad y así estás ahora. Parece casi un cuadro de lo que ocurrió entonces. Diferente lugar, pero casi con las mismas personas que en aquel momento. Y mira que ha pasado tiempo. Pero esta vez ya no tienes los ojos húmedos, ni una sola lágrima parece querer aflorar del interior. Solo la nostalgia del recuerdo. Solo las palabras que quedaron en el aire y que te desgarran el estómago como un animal salvaje sediento de sangre. Últimamente parece que lees demasiadas historias de terror y ya te estás dejando llevar por fantasmas que no existen, o quizás se ecuentren dentro de tu cabeza, escondidos bajo formas que te son familiares: como un beso, como una mirada, como una rabia que te hace consumir enormes cantidades de hidratos de carbono y que solo cuando tu cuerpo ya está en las últimas parece querer aplacarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Piensa sobre ello. Reflexiona, si te ves capaz de hacerlo. Porque tu mente ya no se queda tranquila ni delante del televisor. Esos momentos que antes te ayudaban a escapar, a evadirte por las historias de las mentes de otros, ya casi no te hacen efecto. Y digo casi, porque a veces pareces vislumbrar la luz a final del túnel en alguna ocasión en que te vuelves a ilusionar por alguna cosa. Pero dura poco. Ya no hay marcha atrás. Sigues adelante como por inercia, paso a paso, en una constante inactividad en la que disimulas con los demás, pero que es incapaz de sacarte de donde te has metido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu cuerpo tiembla, pero no es por frío, no es por miedo, no es porque te vuelvas a sumergir en la bruma de tus recuerdos donde todo está difuminado, donde apenas los colores se distinguen. Es una sensación que ya te ha pasado antes, que te hace flotar en una realidad no del todo concreta mientras tus ojos divagan intentando centrarse en algún punto para seguir bien el paso. Un paso cuya trayectoria no es demasiado recta, y con el inconveniente de un pinchazo en tu dedo gordo izquierdo que te sube por la pierna como un reloj que te marca el ritmo: tic-TAC, tic-TAC, tic-TAAAAC. Esta vez el dolor ha sido intenso, y ha hecho que te pares un segundo para intentar estirar la pierna y ajustarte el zapato en un intento por seguir en movimiento. El aire apenas te llega a los pulmones, tu sangre se licua y las células de tu cuerpo parecen pedir más de lo que tienes. No es una sensación extraña. Es como estar entre el sueño y la vigilia, el mundo apartado donde te sueles resguardar, donde los pensamientos parecen aislarte del mundo. Pero no te salva. Nada puede hacerlo, porque tú mismo ya no sabes ni  lo que quieres dejar atrás. No te importa nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un suspiro prolongado, en medio de esa semioscuridad, en esa calle solitaria donde apenas las motores de los coches rompen la monotonía del silencio, miras hacia arriba y ves en un cielo donde hasta la contaminación parece borrarlo de estrellas una luna clara y sonriente en medio de todo ese caos: una luz, una guía, un lugar donde poder esbozar una sonrisa y decirse uno que no todo es tan malo, un faro que ahuyenta a los fantasmas, a nuestros miedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A la mierda con todo” susurras por la timidez de que alguien más que tú lo pueda oír y dejas que los pies de nuevo tomen el paso mientras tu cuerpo vacío se funde con la calle y desaparece en medio de sensaciones extrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descansa ahora pues, ya volverás de nuevo a mí y seré  otra vez tu acompañante, tu vigilante nocturno, esa persona que te observa cuando tú no te das cuenta mientras introduces la fina aguja en tu brazo y ese leve pinchazo calma tus temblores y libera tu mirada de la pesadez del cada día. Yo siempre voy a estar ahí, aunque tu corazón intente bombear tan fuerte como para librarse de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuérdalo cuando creas que no tienes lugar a dónde volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre voy a estar ahí, por ti.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-4579898309639434532?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/4579898309639434532/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=4579898309639434532' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/4579898309639434532'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/4579898309639434532'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2009/05/recuerda-ese-dia.html' title=''/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-1966956974105429881</id><published>2009-04-05T21:40:00.003+02:00</published><updated>2009-04-15T20:15:42.867+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No podía dejar de pensar en ello. Cada vez que su mente intentaba evadirse a la cuotidiana realidad, el peso de la culpa le atravesaba el pecho, y su mente se ensombrecía quedando su corazón suspendido en medio de ese vacío sonando, golpeándole el pecho. Se decía que no había ocurrido, y barajaba todas las posibilidades que podrían haber pasado, haciendo esto o lo otro, y se decía que todo estaba bien, pero por muy pequeña que fuera la posibilidad se podía terminar todo, y con ello lo que él consideraba importante: las sonrisas, las felicitaciones, la compañía y las risas con los demás. No podría soportar la mirada y los rumores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca más lo volvería a hacer, se decía, y sabía que esta vez lo había de cumplir. Se le había escapado de las manos y su vida ahora pendía de un delgado hilo de la telaraña con el que el paso de los minutos, de las horas, de los días, que no dejaba de balancear con él intentado sujetarse y a punto de caer. Ya nada volvería a ser igual, pasara lo que pasara. Nunca más se sentiría la persona inocente que una vez había sido. Tras pasar la línea ya no había vuelta atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás si todo acabara de golpe, de inmediato, ya no le importarían lo que pensara los demás, ya que en el lugar donde estuviera no se sentiría más las voces y las miradas de la gente, ya que de seguro si hay esperanza para los que dejan este mundo a él no le tocaría ningún boleto, y quedaría tan aislado de los demás como se sentía en esos momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuenta atrás había comenzado y habría que esperar a ver lo que le deparaba el final de ese tiempo en que no dejaría de culparse y de sentirse como si su estómago lleno de guacamole no dejara de importunarle y de revolverle el cuerpo mientras arrodillado no deja de tener náuseas intentando vaciarlo todo, los pensamientos, el dolor, la pesadumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mejor sería intentar aparcar todo ello y al menos por unos días intentar disfrutar de la que quizás podría ser la última oportunidad de estar tranquilo, pero no podía hacerlo. Eso no era propio de él. Como tampoco lo que había hecho y con lo que quizás se había dejado llevar por el impulso de probar cosas nuevas con ella delante y se le había escapado de la mano derivando a unas serias consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La indiferencia no estaba en su manera de ser. Aunque a veces pareciera que pasaba de todo, le costaba dejar las cosas tal cual eran, y necesitaba su dosis de evasión fuera dejándose llevar por ese humo que recorría su garganta hasta sus pulmones y luego volvía a salir por el mismo sitio: el aire caliente, la tos, el temblor de sus manos, era una manera de matarse más lentamente. Aunque en sus manos tenía una más potente y que no necesitaban el valor de saltar desde un tejado o dejarse arrollar por un tren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En unos días tomaría la decisión. Mientras tanto no dejaría de culparse abandonándose a unos momentos que ya no le proferían ningún consuelo y pidiendo perdón a un Dios al cual hacía ya demasiado tiempo al que no acudía.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-1966956974105429881?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/1966956974105429881/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=1966956974105429881' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/1966956974105429881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/1966956974105429881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2009/04/no-podia-dejar-de-pensar-en-ello.html' title=''/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-4411110085978696416</id><published>2009-03-13T16:26:00.003+01:00</published><updated>2009-03-14T22:21:15.070+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Observaba con los ojos entornados el largo cuchillo, su brillo a la luz de la lámpara en medio de la habitación. Gruñó ligeramente. Sentía como la herida le quemaba el costado y la muñeca e hilos de sangre le resbalaban por la mano que tenía libre mientras con la otra intentaba cubrirse de su atacante. Lo odiaba. Se sentía mal y lo odiaba, con esa rabia que uno no puede dejar guardada mezclada con el dolor y la impotencia. Sus ojos ya cansados y con la imagen mezclada con el sudor y el calor, solo le permitían vislumbrar aquella figura medio oscura, medio colorista, inmersa en un prisma de destellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuchillo volvió a introducirse en su carne atravesando y cortando la mano que lo intentaba detener.  El dolor recorrió todo su cuerpo y llegó a su columna con ganas de desquebrajarla e impedirle sentir más. Pero lo sentía, vaya si lo sentía. Y estaba cansado. Cansado ya de todo, de pelear contra lo que irremediablemente sabía que iba a suceder. Caía hacia atrás, las fuerzas ya no le sostenían, y el sudor, la sangre, hacían inconsistente ya el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debió hacerlo. Fue un error. En ese descuido sintió como le golpeaban el rostro con el puño y el resto de él cayó ya sin fuerzas sobre el sucio y resbaladizo suelo, sintiendo como la sangre se le pegaba a la cara. Escupió sin remedio la que había llegado a sus labios, y a la que pronto la caliente y húmeda que salía de dentro de él se uniría pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía soportar más todo ese cúmulo de sensaciones  en ese mundo que apenas ya parecía tener forma. Sentía los golpes en la cara, en el estómago, en las piernas. Golpes hechos con una rabia incontenida. Los sonidos llegaban a su oído apenas ya teniendo significado. O quizás ya no tenían ninguno al salir de esa boca que los emitía. Perdía fuerzas, y solamente el dolor lo traía una y otra vez a la vida a la que ya no quería pertenecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas los gemidos quedaban apagados por los borbotones de saliva y sangre que le manaban de la boca y que apenas dejaban hueco para respirar. Aquel aire con olor a muerte, vomitivo y nauseabundo  se le introducía a partes dispares por la boca y por la nariz. Estaba en medio de un caos de sensaciones sucias, en una cruel tormenta en medio del océano de la locura y la desesperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenía escapatoria. Poco a poco las imágenes se difuminaban con las lágrimas que se le resbalaban y convertían su mundo en una sucesión de grises y rojos sin nada de calor. Solamente tenía consciencia de esa risa diabólica que le atravesaba las entrañas por las que se había introducido el cruel instrumento de destrucción. Cuanto antes acabara todo mejor para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El corazón le latía fuertemente, mientras ahogados esfuerzos por tomar aire le aplastaban el pecho, o quizás era alguna costilla rota. No parecía que tuviera ya nada sano, y cada vez su cuerpo maltrecho se iba recogiendo como un ovillo a consecuencia de la paliza que estaba recibiendo.  No encontraba sentido a nada. Ojalá fuera un sueño, se decía, pero si lo fuera ya hacía tiempo que se hubiera despertado. La sensación de miedo, de impotencia, iba en aumento a medida que el resto de él se apagaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estado de semiinconsciencia se dejaba arrastrar de un sitio a otro mientras solo deseaba el final: un final para él, para el otro, para el resto del mundo. Los remordimientos, la culpa, el pesado lastre que había arrastrado durante tantos años de su vida, ya apenas lo sentía, y parecía esfumarse en medio de todo ese mundo de sombras que poco a poco lo alejaban de su propia realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rabia y el odio que había enmascarado se le retorcía dentro de estómago e inconsciente de lo que pasaba a cada golpe recibido le crecía. Era como un calor abrasador que le hacía latir el corazón más deprisa con la consecuente perdida de sangre que irremediablemente no dejaba de manar por las heridas. Hasta parecía que el sudor que salía despedido de dentro de él tenía ya de por sí el color rojo. Era el último esfuerzo antes del final, la subida de adrenalina que le explotaba por cada célula de su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento en el que su atacante se detuvo unos segundos para deleitarse con aquel espectáculo grotesco y que a él lo transportaba a una especia de orgasmo psíquico, se abalanzó sobre sus piernas sujetándolas con fuerza e intentando arrastrarlo hacia su mundo, intentando derribar aquella montaña con sus propias manos, aferrándose con fuerza, haciéndole dar pequeños movimientos mientras, primero con un gesto de sorpresa y luego de enfado, se debatía por soltarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el suelo no estaba en condiciones. A causa de los restos estomacales, bilis, saliva y sangre con los que se había medio cubierto, hicieron que la pérdida de equilibrio para éste no fuera más que la consecuencia lógica de sus propios actos e inevitablemente cayó. Cayó hacia atrás y la cabeza le golpeó en el respaldo de una silla medio atontándolo. El sonido del metal contra las baldosas manchadas se hizo eco de que ya no tenía en sus manos el cuchillo, y saltando encima de él, lo comenzó a golpear, y a arañar mientras la sangre  que le manaba cubría el cuerpo como un manto aterciopelado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vista se le iba, los ojos ensangrentados de rabia y furor mostraban un rostro que apenas ya era humano y casi todo animal, una bestia desgarradora cuyos instintos clamaban por la supervivencia, pero sobretodo por matar, por acabar con la cosa, persona, que tenía allí a su alcance. Apenas podía respirar, atragantándose por toda la suciedad que tenía dentro él y que constantemente tenía que vaciar, para poder dejar entrar el aire. El pelo enmarañado, con la sangre seca e incrustada, y cayéndole por todo el rostro le daban un aspecto feroz acorde con tiempos pasados donde la razón brillaba por su ausencia. Alargó el brazo que todavía le parecía responder y con un grito alcanzó entre sus dedos el cuchillo medio cubierto de su líquido vital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mueca extraña se le dibujó en la cara. Alzó el arma hacia sus propios ojos y la observó con detenimiento. Sonrió. Una carcajada oculta entre la bilis parecía querer aflorar de su garganta y con un nuevo grito atravesó el cuerpo arañado y dolorido y que ya no tenía fuerzas para revolverse. Volvió a alzarla y a bajarla de nuevo. Una y otra vez, mientras las convulsiones del otro se iban haciendo cada vez menos pronunciada, hasta que ya no se movió por sí solo, y el último aliento se evaporó en medio de todo aquel aire rancio. Pero eso no le hizo detenerse. Y continuó sintiendo esta vez la sangre ajena en sus manos, salpicándose la cara, manchando el suelo y las paredes mientras un aullido ardiente de rabia y muerte le arrastraba hacia la locura final.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-4411110085978696416?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/4411110085978696416/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=4411110085978696416' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/4411110085978696416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/4411110085978696416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2009/03/observaba-con-los-ojos-entornados-el.html' title=''/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-5641641850843837937</id><published>2009-02-03T20:00:00.001+01:00</published><updated>2009-02-03T20:00:54.570+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Golpeó con la suela del zapato derecho con fuerza en el suelo. No se lo podría creer. ¿Quien coño se creía que era? La rabia de unos ojos grises se confundía con la ira contenida con la que cerraba el puño. Sentía las uñas atravesándole la piel e incrustándose en la blanda carne. Pero el dolor en esas circunstancias era lo de menos. Sentía mucho más el frió que le calaba los huesos. El mismo frío que debería estar sintiendo esa persona en el corazón y al que era inmune.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faltaban tres días para llegar a diciembre, y ese viernes no había sido como los otros, ni como ningún día que hubiera conocido antes. El cielo no era tampoco el mismo. Hasta el mismo aguanieve que cayó la noche mientras se dirigía con torpes pasos a la parada debidos a una cantidad un poco por encima de lo que solía soportar de alcohol parecía querer arroparle, hacer que se quedara fascinado ante el espectáculo de las luces del alumbrado de la calle en el que se le reflejaban los diferentes tonos de los anuncios navideños. Ya comenzaban a bombardear sin descanso anuncios en la televisión sobre muñecas, juguetes, coches teledirigidos y la triste campaña de Ps3 que aparte del Little Big Planet, tiene poco más que ofrecer. Nintendo seguía fiel a sus inicios con la Wii y marcha con su Wii Music a conquistar el mercado de lo que la gente denomina "casuals". La blanca de Microsoft todavía tendría que mostrarse como la mejor alternativa, aunque para la gente que juega ya era bien conocido su catálogo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo raro de esa mañana había sido la ausencia de pensamiento. Al abrir los ojos para alcanzar el despertador, en un sitio alto de la estantería que lo obligaba a hacer el esfuerzo de levantarse, no había pensado en nada. Cero. No recordaba nada de su viaje nocturno al mundo de la fantasía, los recuerdos y los remordimientos. Una sensación áspera y seca se había apoderado de su garganta y apenas un silbido agudo se dejó oír cuando intento conseguir una bocanada de aire con la boca haciendo un gran esfuerzo, el mismo que fue causante de salir despedido hacia atrás con un mareo que, aunque recostado, le hizo caer hacia el lado contrario de la pared y caer al suelo en un baile gesticular  en el que su cuerpo protegido por las dos mantas y la colcha de invierno que últimamente le arropaban y a las que pensaba ya unir con alguna prenda más de ropa, cayó sobre el frío suelo. Un frío que le golpeó la cara cuando a ésta le fue detenida el efecto de la gravedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mueca de dolor se le dibujó en los labios mientras a tientas buscaba como escaparse de esa trampa que él mismo se había construido y que ahora no quería dejarle marchar. La sensación de oscuridad ya se había desvanecido, y aunque la persiana estaba bajada hasta que no quedaba el más pequeño resquicio de los agujeros, había conseguido introducirse por los laterales una leve claridad que todavía era soportable. Tras unos segundos de titubeo, pudo incorporarse y sentarse en el colchón mientras sacaba toda la ropa del camino que lo tenía que llevar afuera de su propio mundo, de su sitio privado de tranquilidad y ocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sensación de frío acarició la planta de sus pies, por lo que alcanzó las zapatillas y los metió dentro. Se dirigió a la puerta todavía medio dormido, con la sensación de no haber traspasado el umbral de la realidad. Su mano jugó con el pomo de la puerta, ese tacto metálico, pero apenas consciente subió hacia arriba abrió el pestillo y volvió de nuevo a su posición. El giro se hizo demasiado lento. El miedo de lo que podría esconderse detrás de esa madera marrón medio cubierta con un antiguo póster que guardaba un sentimiento y un rostro en negativo  y que todavía le hacía lamentar los errores pasados le encogía el corazón. Las bombas que insuflaban vida a su cuerpo subían y bajaban constantemente sin un ritmo prefijado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras unos segundos, que parecieron minutos, horas, días, paralizado como se había encontrado muchas veces ahí delante, giró el pomo y se apartó mientras la puerta se abría hacia el interior cuando un grito largo y agudo atravesó por completo el aire clavándose en su corazón como una estaca helada  y fina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;(Continuará)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-5641641850843837937?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/5641641850843837937/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=5641641850843837937' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/5641641850843837937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/5641641850843837937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2009/02/golpeo-con-la-suela-del-zapato-derecho.html' title=''/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-3769579669846601071</id><published>2009-01-13T19:20:00.000+01:00</published><updated>2009-01-13T19:21:58.121+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De nuevo viene a mi mente esos vivos colores que asomaron por la ventana tras una breve pero intensa ráfaga de agua cayendo del cielo. El día había sido totalmente gris y en las noticias habían anunciado que el frío siberiano que atravesaba la península había cubierto muchos lugares del frío y de ese blanco inmaculado que lleva la naturaleza.  Hasta en muchos canales habían hecho hincapié en la capital, porque el aeropuerto de barajas había sido cerrado por el mal tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí es otra historia. Aunque el cielo se haya cubierto de ese color sucio y de esas luces que atravesaban como lanzas todo lo que encontraban, la temperatura es de lo más agradable desde hacía ya varios días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia, la de siempre. Chico, chica; esos encuentros casuales o medio premeditados que se dan en el transcurso de la cotidianidad diaria. Esas miradas que tímidas se apartan cuando los ojos de ella lo enganchan y como su sonrisa se dibujaba levemente cuando de nuevo él fija sus ojos en ella. Y todavía no se ha separado cuando él, incapaz de ganar la batalla, vuelve a girar la cabeza intentando disimular en sus quehaceres o siguiendo la conversación con el compañero. No se atreve a más, quizás porque sabe que en ese juego no tiene nada que ganar y sí mucho que perder. Quizás solo sean imaginaciones suyas, como muchas otras que le acompañan en los sueños: imágenes de figuras sin cara, de rostro vacío y manos heladas que parecen congelar todo a su paso,  unos caminos de piedra ya cubiertos por la hierba que se abren en la explanada y cuyos destinos solo unos pocos recuerdan ya, y que se internan en unos bosques oscuros donde miles de pequeños sonidos arrastrados por el viento dan fe de la vida que se esconden en ellos y que teme salir al exterior, a esa luz que apenas da para el alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor de café recién hecho ya llega a su nariz con ese sutil aroma de caramelo, un líquido oscuro y marrón que pronto saborearían sus labios e infundiría esperanza a la llama que arde dentro de él. Oscuro como su cabello largo y liso, a veces recogido de una manera un poco presumida con un sutil lazo azul. Las veces que la había admirado en silencio, con el corazón latiéndole a mil cada vez que la pensaba.  Y ahora allí estaba, con la cara un poco seria concentrada delante de la pantalla, mientras sus dedos danzaban encima del teclado, unos dedos que no podía ver por el ángulo, pero cuyo sonido le llegaban como repiqueteo de códigos cuyo su corazón todavía no había podido descifrar. Lo que daría porque en vez del trabajo, le estuviera escribiendo a él, porque en vez de palabras técnicas y de contenidos bien definidos, hablaran de cómo era ella, de como se sentía y de que ojalá sintiera lo mismo que él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces la miraba de forma inocente, como si al alargar la mano tuviera miedo de que se desvaneciera delante de él, como si su sola presencia lo aliviara del dolor que sentía cuando no la tenía cerca. Se sentía feliz y dichoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces se dejaba llevar y recorría cada parte de su cuerpo, desde sus ojos, su boca, su cuello, alimentándose de la visión de sus manos sintiendo el tacto de sus curvas dentro de la ropa. Como sus manos frías la hacían estremecer mientras se impregnaban del calor que su piel desprendía. Como se introducían debajo del sostén mientras su boca saboreaba la suya como si su vida dependiera de ello. Y en cierto modo así era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya era de noche. Las únicas luces que se veían tras las ventanas eran la de las farolas y los distintos edificios que rodeaban la facultad. Ya casi iba a ser la hora de regresar a casa. Los minutos habían pasado a ser horas dentro de esa burbuja que él se había construido para su aislamiento personal, rota sola por alguna incontinencia física de él, o un cigarrillo de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iban a despedirse, a saludarse y decirse hasta mañana, aunque no lo hicieran con palabras: una leve mirada, una media sonrisa. Los dos sabían que iban a volver a ese lugar del cual no podrían escapar durante mucho tiempo, y en éste estaba el pequeño consuelo de que en toda esa multitud se tenían el uno al otro. Quizás hasta que despertasen.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-3769579669846601071?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/3769579669846601071/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=3769579669846601071' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/3769579669846601071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/3769579669846601071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2009/01/de-nuevo-viene-mi-mente-esos-vivos.html' title=''/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-8849650629056658177</id><published>2008-10-15T20:29:00.000+02:00</published><updated>2008-10-15T20:30:08.337+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El sueño llega. Estoy en estos momentos en la situación en que uno no sabe del todo donde está. Toma puta reciprocidad. Una sensación en mi estómago, quizás debida a la ingestión de grasas, carbohidratos y fructosa “bananil” mezclada con latidos inusualmente rápidos. ¿Estoy cayendo en esa zona entre el sueño y la vigilia? Raro es que ahora mismo haga sol. Un sol que llevaba escondido varios días aunque no deja de agobiar con esa sensación pesada de bochorno a mediados de este mes de octubre en el que nunca sabes como va a amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los párpados pesan. Tengo que hacer esfuerzos para mantenerlos abiertos. Me centro en las palabras que escucho, en la figura que hay moviéndose delante de la pared y que parece tan lejana. Una sombra de curvas apenas perceptibles por mis pupilas cansadas y desenfocadas. ¿Qué es lo que hago aquí? ¿Quién es toda esta gente? Mi cabeza se envuelve en delirios quizás de un mundo paralelo donde la atmósfera es más pura, donde el tiempo acompaña con esa justa medida de aire y olor a nácar. ¿Nácar? ¿Qué es nácar? ¿Es un o una? Parece como ese anuncio ya gastado de televisión de compresas en que las chicas, todas de buen ver todo hay que decirlo, se preguntaban a qué huelen las flores. También de una mujer de rojo que las perseguía diciendo: hola, soy tu menstruación. ¿Por qué me vienen a la cabeza todas estas imágenes cuando estoy sumido en un sitio que ni parezco conocer? Los rayos de sol sigue atravesando la ventana y haciendo translúcida las sombras que parecen como flotar en un baile idílico dedicado a algún dios olvidado ya en el tiempo, un tiempo que no volverá ya, como muchos tantos recuerdos que uno prefiere abandonar y no mirar atrás con la culpabilidad de que fueran un ser que hayamos mimado tanto tiempo y que ahora nos mira mientras su imagen se hace más pequeña en el retrovisor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las voces siguen entre multitud de formas de colores sin saber qué dicen. Alguna palabra suelta como asertividad o conocimiento me llegan al consciente pero soy incapaz de reconocer ni de seguir el contexto de las conversaciones que parecen murmullos vacíos debajo del agua.  El tiempo parece caer en una espiral donde el principio y el final no están claros, donde no hay nada más que pensamientos que arrastran a uno por lugares sin concretar. Un mundo que se engrandece con las personalidades de los demás pero que encoje y asfixia cuando uno camina por él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oscuridad se apodera lentamente del lugar, y las voces se evaporan como si fueran pétalos de alguna flor que el aire se lleva a jugar a otro sitio. No creo que nadie se de cuenta de que ese cuerpo sentado ahí sea el mío, ocupando un espacio que otro sabría aprovechar mejor. Quizás uno de esos fantasmas que ahora parece acercarse a mí cuando estoy disponible para ellos, y cuyo tacto frío parecen dirigirme hacia donde reposan sus muertos ya sentimientos en espera que los pueda curar de tan angustiosa fragilidad. No sé como podré ayudarlos si no sé ni siquiera ayudarme a mí mismo y mi corazón ya no tiene nada más que decir, solo apagarse y reposar en esta oscuridad que bienvenida sea.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-8849650629056658177?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/8849650629056658177/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=8849650629056658177' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/8849650629056658177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/8849650629056658177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2008/10/el-sueo-llega.html' title=''/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-8620606307079489265</id><published>2008-09-18T18:19:00.006+02:00</published><updated>2008-09-19T20:20:45.641+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En esos momentos en que la melodía suena en su cabeza se deja transportar a través de una calle oscura y húmeda. Los recuerdos se funden en su mente con lo sentimientos ocultos de su corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuerdas de una guitarra junto una voz femenina dulce y cálida le acompaña a cada paso en ese recorrido que parece no tener final, y quizás ningún principio concreto. Solo el retumbar de una batería lejana mientras a la voz se le une otra más grave y los coros inundan su corazón con la añoranza de saber que jamás tendrá un lugar que le pertenecerá  y que solo puede aspirar a soñar, soñar con un nombre, soñar con una vida en la que parece que está de más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La música sube de ritmo y las voces cada vez se oyen más fuertes, como un haz de luz que parece manar del mismo suelo y se eleva haciéndole alzar la vista y viendo como las nubes parecen abrirse para dejarlo pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las lágrimas caen por sus mejillas sin saber porqué, o quizás no quiere pensar en lo que le ha llevado hasta ese lugar, y simplemente se queda parado, admirando el cielo y sintiendo como el sabor salado se entremezcla con unas gotas de lluvia, de las que no se da cuenta, que lo envuelven, que poco a poco atraviesan su ropa abriéndose paso hasta su piel, queriendo abrigarle con ese abrazo húmedo y frío. Unas gotas que hacen brillar de una forma tan lejana el lugar con sus reflejos y donde los charcos del suelo parecen como pequeños focos de luz junto a las paredes y la acera ya mojadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El piano suena lento al principio cuando otra voz parece manar de la misma noche y le pide que le acompañe. Es como un susurro al que no sabe qué responder. Esa noche ha perdido tanto, y ahora no sabe si es un niño o un hombre. Un violín acompaña el solo como el lamento de un corazón lejano que quiere romper la mañana y hacerla aparecer aunque sea pedazo a pedazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Añora el silencio. Añora el no pensar. Su pensamiento está inmóvil, al igual que todo su cuerpo, al que lo único que parece hacerle mostrar sentimientos son las lágrimas que siguen cayendo y el ritmo de su corazón. Su respiración se pierde en el vacío de un lugar al que la felicidad no puede llegar. Un lugar remoto y perdido en la añoranza de la inocencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busca y busca, pero nunca encuentra. Sus intentos han sido en vano mientras el fuego que una vez creció en su interior se pierde ya en el recuerdo por última vez. Ya nunca más volverá a ser lo que una vez fue. El tiempo para las preguntas ya acabó, y el verano se dejó atrás. Ahora que comienza el otoño sabe que al invierno no sobrevivirá. Su corazón no tiene la suficiente fuerza para volver a volar, a soñar. Lo ha intentado todo, pero no puede creer que sus sueños hayan sobrevivido. Se perdieron en la memoria de la persona que solía sonreir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezar a sentirse vivo es algo que no puede permitirse. Su cuerpo comienza a perder sensibilidad allá parado. La música sigue resonando, esta vez un órgano y una guitarra junto una voz femenina que le acompaña en su silencio. La música se desvanece, y con ella todo lo que alguna vez existió.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-8620606307079489265?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/8620606307079489265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=8620606307079489265' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/8620606307079489265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/8620606307079489265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2008/09/en-esos-momentos-en-que-la-meloda-suena.html' title=''/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-6253309488267251724</id><published>2008-09-08T18:03:00.015+02:00</published><updated>2008-09-10T20:01:32.720+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pienso en ella. No debería hacerlo aquí y ahora, pero es así. Pienso en esos ojos castaños que podían atravesar mi alma. Las veces que a mi timidez le daba miedo de enfrentarse cuando éstos no eran iluminados por el sol y la radiante alegría de su corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pierdo en esas pecas diminutas que la hacían sonrojar y en esa sonrisa, de unos labios que nunca destacaban por la fuerza de su color pero sí por la calidez y la dulzura, ese sabor húmedo y tierno que a menudo sentía en los míos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en el perfume que siempre usaba y del que muchas veces me repitió el nombre, porque nunca se me ha dado bien recordar, y que ahora no es más que una palabra perdida y solo una amarga sensación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene gracia. Muchas cosas no tengo en la cabeza por falta de costumbre, pero ese olor cada vez que la tenía cerca y que muchas veces quedó impregnado en mi cuerpo, siempre está presente. No es que lo asocie con ella, ya que el dolor quiere dejarse apartado en algún oscuro rincón, y la mayoría de veces lo tengo en añoranza sin saber porqué. Y otros días, como ahora, me viene todo de golpe ahogándome en multitud de sentimientos y recuerdos que desearía dejar descansar en paz. Sé que es malo para mi seguir haciéndome esto, pero forma parte de mi manera de ser, y aunque he vuelto otras veces a amar, es algo que llevo ya conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé en qué momento ha comenzado este viaje, que será breve porque no me puedo permitir naufragar, y cuyas incógnitas nunca tendrán respuesta. Quizás en la última vez que la vi, cuando su mirada bajó en forma de menosprecio mientras yo quedaba inmóvil ya sin palabras y con mi corazón latiendo con fuerza mientras mis piernas no hacían otra cosa que temblar. Unos segundos y desapareció.  Me quedé solo en medio de toda esa gente mientras multitud de voces parecían fundirse con la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas podía sostenerme en pie mientras avanzaba por el pasillo en dirección a una fuente que parecía alejarse cada vez más mientras en tiempo transcurría como a cámara lenta. Nada coherente en mi cabeza, nada coherente de mis labios. El agua que se deslizó por mi garganta calmó la sequedad de mi boca y consiguió aliviar algo la de mi corazón al igual que ahora, aquí sentado, bebo de una botella que lleva mi nombre mientras, apenas perceptible, susurro el suyo. Un nombre que solo le pertenece a ella. Que para siempre le pertenecerá.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-6253309488267251724?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/6253309488267251724/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=6253309488267251724' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/6253309488267251724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/6253309488267251724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2008/09/pienso-en-ella.html' title=''/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-2992120789032091548</id><published>2008-09-05T15:07:00.002+02:00</published><updated>2008-09-05T17:21:49.853+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Orina. Siente gotas de ese líquido pegado a su piel. Antes calientes, ahora mezcladas con el sudor de sus piernas. No deja de correr, de lamentarse. Todavía respira. Es buena señal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crudeza del momento, de esa criatura perdida en la oscuridad que sigue sus pasos, se funde con instantes de histeria y de júbilo. No piensa, y tampoco sabría contestar con coherencia si alguien le preguntara. ¿Qué es lo que se esconde? ¿A qué tiene miedo? No lo escucha ya. Solo sabe que está detrás, que sus pies no deben detenerse. Su respiración es cada vez más fuerte, y dolorosos pinchazos a cada paso inundan su costado.  Su mirada apenas es cordura, no ves más que peligro y sombras delante de él, pero aún así sigue. Es mejor de lo que le espera si se para, de aquella oscuridad maldita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su boca apenas tiene humedad. El frío atraviesa su garganta como un cuchillo de hielo, y en el rostro quedan apenas perceptibles pequeñas gotas de sudor mediocongeladas. Su aliento se funde con la niebla de la noche desapareciendo después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flores. Olor a flores. Algo escondido en su mente parece resurgir con un recuerdo. Flores. Lindas flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada parece alejarse de la negra espesura que lo envuelve, de la que huye, de la que lo espera en su destino. No parece sentir nada ya. Quizás sea por la irrealidad de lo que le acontece. Quizás porque tiene miedo a saberlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un breve relámpago parece reflejarse en sus ojos. El aire se vuelve más frío y parece congelar las gotas de sudor de su rostro, atravesándole la ropa y la piel. Pero no se detiene. No debe detenerse. Lo que sea que lo quiere alcanzar tampoco parece darse por vencido. No puede detenerse. Se juega la vida, quizás el alma. Una parte de él no quiere volar a otros lugares más lejanos  donde quizás se pueda sentir a salvo. Está demasiado cansado. Se le cierran los ojos, y apenas se sostiene al dar cada paso. La voluntad humana no es inquebrantable, al menos el cuerpo no lo es. Tiene su final, su falta de energía, de motivación. Es la vida misma. No hay más, nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cae sobre sus rodillas, sus manos sienten el frío húmedo del suelo, sus ojos se pierden debajo de él  mientras su respiración no hace más que arrancarle la vida, una vida que su corazón de tanta fuerza va a dejar atrás. El sudor resbala como pequeños puntos de luz reflejados por los breves momentos en el que el cielo se abre dentro de esa misma oscuridad capaz de engullirlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flores. Siente el olor. Lo saborea con unos recuerdos que ahora parecen tan lejanos, pero que parecen abrirse dentro de él. Se siente feliz. Por primera vez en su vida lo es.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-2992120789032091548?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/2992120789032091548/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=2992120789032091548' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/2992120789032091548'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/2992120789032091548'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2008/09/orina.html' title=''/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3020294773662516704.post-8430363243171180158</id><published>2008-09-01T15:28:00.001+02:00</published><updated>2008-09-01T15:28:38.773+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Supongo que hace tiempo que me rondaba la cabeza. Quizás algo de lo que todos tenemos en alguna ocasión en la mente, pero que pocas veces nos paramos a convertir en realidad. No sé. Quizás deba ser el tiempo en que todo haya cambiado ya desde la última vez que me puse a escribir unas palabras. No me refiero a los comentarios, o a las cosas que uno dice cuando habla. Me refiero a lo que uno no dice cuando calla.  Esas cosas que uno siente aunque no tengan medida y que entre esta vida y la siguiente son como pequeños pedazos de cielo y de infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las sombras caen alrededor nuestro y no se siente más que el leve sonido del aire que levemente nos acaricia, en esos momentos quizás nos damos cuenta de lo realmente vivos que estamos. En que ese leve resplandor que uno siente con el rabillo del ojo, y que le impide alejarse más y mas de la consciencia porque siempre lo tenemos presente, no hace más que ser una pequeña señal, un lejano faro que nos mantiene con la vista del subconsciente alumbrándonos para que no nos perdamos entre la multitud de cosas que muchas veces se nos escapan cuando miramos de verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé porque he llegado a convertir todo eso en algo escrito, sino es más que para probarme de alguna manera de que todavía tengo algo que decir, una historia que contar. Aunque más que una historia debe ser una de esos relatos inacabados con los que uno choca una y otra vez, y que van ligados con esa frase de "si lo bueno breve dos veces bueno", aunque más pegaría con eso de "mejor parecer un tonto, que abrir la boca y confirmarlo" .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el primer día de muchos. Un pequeño experimento que quizás no llegue a ninguna parte, pero que quizás sea reflejo de muchas otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienzo dando los primeros pasos, deseando ser constante, y aunque ahora el camino que se abre ante mí es para contemplarlo en solitud, quien sabe si alguien más veré cruzar por él, o acompañarme durante un trecho. El destino solo el tiempo lo dirá.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3020294773662516704-8430363243171180158?l=122dias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://122dias.blogspot.com/feeds/8430363243171180158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3020294773662516704&amp;postID=8430363243171180158' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/8430363243171180158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3020294773662516704/posts/default/8430363243171180158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://122dias.blogspot.com/2008/09/supongo-que-hace-tiempo-que-me-rondaba.html' title=''/><author><name>Jessie</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357505895350822055</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_HGqcaJeAs7g/R1WZcWiVS_I/AAAAAAAAABM/Q1ZmJFwZ104/S220/korosuke.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
